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amplio sin necesidad de una democracia abierta y participativa (mas aun
cuando la mayoría de la población recibe apoyo de al menos un programa
social para cubrir sus necesidades básicas)…
Para que la economía crezca, se requieren instituciones políticas sólidas, que
garanticen la propiedad y la inversión; en Mexico, la mayoría de instituciones
son extractivas (diseñadas para extraer riqueza para una elite), además que
deberán ser inclusivas, permitiendo la participación de “los marginales” en
puestos de mando y dirección, mismos que se encuentran acaparados por los
grupos de poder y solo hay “relevos generacionales” en los mismos, aunado a
ello, algunos actores políticos, emergidos de entre “los marginales” se vuelven
corruptos y serviles, capaces de utilizar y agrupar a “los marginales” en pos de
su crecimiento político; la política en Mexico se encuentra monopolizada, lo
cual es un factor que impide un desarrollo económico generalizado y crea un
circulo vicioso donde no existen avances reales para todos los sectores de la
población.
CONCLUSIONES:
Participar en la vida política no trae consigo beneficios económicos a todos los
ciudadanos; generalmente los beneficios son para los grupos políticos,
quienes suelen centrarse más en la pérdida o control de poder, que en el
detrimento o avance de la democracia o en la consolidación de un desarrollo
económico estable.
La política y la economía en México están unidas por el Estado de Derecho.
Mientras la política no logre generar un sistema de justicia imparcial, el
desarrollo económico seguirá limitado por la incertidumbre y la captura de
rentas por parte de las élites.
Referente al “factor esperanza” es necesario que el individuo tome conciencia
de que es importante participar de manera activa en las cuestiones políticas y
sociales, pues para transformar un Estado, es necesaria la participación de
todos los habitantes; un hacer colectivo capaz de lograr los cambios
anhelados, no un ser individualizado, carente de sentido comunitario, sentido
de pertenencia y de clase.
Mientras “los marginales” sigan aceptando las “dadivas” que reciben de
actores políticos e instituciones, la dinámica se seguirá perpetuando; es
necesario que tomen conciencia de que, a pesar de existir pobreza y premura
de cubrir necesidades básicas, hay otras maneras de abordar dichas
necesidades, sin caer en eterno juego de control de quienes ostentan el poder.

